Siete días en Lisboa, día seis: Parque de las naciones, Oceanario y Jardín botánico

La mañana del sexto día estaba dedicada al parque de las naciones y el Oceanario, zona a la que se puede llegar en metro, a través de la línea roja, en su última parada: Oriente. En Oriente hay una estación bastante grande desde la que salen y llegan autobuses desde Portugal, España y otras zonas de Europa. Si estáis planteándoos llegar a Lisboa en autobús, ¡yo no os lo recomendaría! (al menos desde Barcelona). Al lado de esta estación hay un centro comercial enorme llamado Vasco da Gama, en Lisboa, los centros comerciales no son nada distintos de los que hay en España, incluso podría decir que hay casi exactamente las mismas cadenas de tiendas y restaurantes.

El Oceanario de Lisboa es un sitio bastante espectacular, ya que está sumergido dentro del rio Tajo y se accede por un puente en el que ya te van ambientando con sonidos marinos y demás, la entrada cuesta 11 € para adultos, y entre 5€ y 6€ para niños y mayores de 65 años. Consiste en un tanque central que es visible durante todo el recorrido, y en el que hay todo tipo de fauna marina, impresiona ver a los tiburones, rayas y demás a tan poca distancia, pero lo que más impresiona es el pez mas feo y grande que yo he visto, el pez luna, también llamado Mola mola...

Hay una zona fría donde podemos encontrar muchas clases de pingüinos, cabe decir que no está permitido tocar ni alimentar ninguno de los animales, pero si aún así no os podéis resistir ya que están muy cerca y es posible alcanzarlos, ¡os aviso que muerden! alguno de los visitantes se llevó un buen picotazo por meter la zarpa donde no debía. Además, hay una zona de bosque húmedo, muy similar al que hay en el Cosmocaixa de Barcelona.

Los pingüinos están cerca... incluso unos de otros Pero por muy cerca que estén tiburones o pingüinos, y lo simpáticos o atrevidos que sean, el mayor y mejor reclamo del Oceanario son las nutrias marinas, no son las del acuario de Vancouver, que fueron un fenómeno en internet hace un tiempo, cuando se publicó el video en el que nadaban cogidas de la mano, pero son adorables. Podríamos habernos quedado horas mirando como duermen flotando boca arriba y dando volteretas para remojarse. Merece la pena ir al Oceanario solo por verlas.

En la planta inferior sigues pudiendo ver el interior del tanque de agua y tienen varias peceras adyacentes donde puedes ver medusas, morenas, pulpos, e incluso puedes ver crias de los animales que están sacando adelante, pudimos ver rayas pequeñitas, bebés medusa y muchas otras cosas. Además, puedes ver como nadan los pingüinos e incluso alguno nos veía y nos seguía la mano.

Finalizamos la visita viendo una exposición de monstruos marinos, que estaba incluida en la entrada y hubiera sido más espectacular si hubieran tenido algún monstruo marino por ahí pululando, pero se ve que se extinguieron hace un poco de tiempo ya, una lástima, ya sabía yo que teníamos que haber ido antes a Lisboa... Por cierto, en esta exposición hablan de este blog, ¿o no se refieren a mi blog cuando hablan del cámbrico? La tienda del Oceanario es muy completa, y tienen camisetas exclusivas de kukuxumusu muy chulas, pero un poco caras (sobre los 30€), un montón de peluches (Lorena se llevó una nutria pequeñita, con su estrella de mar y todo) Al salir del Oceanario fuimos a comer a un restaurante cercano en el Parque de las Naciones, un brasileño llamado Sabor a Brasil, donde disfrutamos de una agradable comida con toques brasileños en la terraza que tienen con vistas al Tajo. No os podéis perder los panecillos de queso que ponen (y cobran, es costumbre en Portugal) de entrante, el precio ronda los 15€ por persona.

Después de esto intentamos acercarnos al Hattrick Caffé, pero no tuvimos mucha suerte... pero esto es otra historia que cuento en otro sitio. La siguiente visita en este día muy productivo, fue el Jardín Botánico, donde por 1,5€ (0,75€ si llevas carnet de estudiante) puedes disfrutar de un solitario y agradable paseo. Este Jardín pertenece a la Universidad de Lisboa y tiene varios edificios públicos en su interior, aunque algunos de ellos abandonados... Llegamos allí tomando el metro hasta Restauradores y luego en el tranvía que sube la Calçada de la Gloria, que tiene muy poco recorrido, pero no re arrepientes de cogerlo (sobre todo si llevas la tarjeta 7 colinas...), ya que la subida es bastante dura, y más si llevas un día ajetreado por Lisboa. Si planeáis un viaje corto a Lisboa, quizás merezca más la pena visitar el parque Eduardo VII y no ir al Jardim Botánico.

El día terminó en un restaurante africano que teníamos planificado, teóricamente con un ambiente muy familiar y exótico, el Restaurante São Cristovao, en la Rúa Sao Cristovao número 30. No vayáis. En serio, ni se os pase por la cabeza, todo lo que os pueda describir, es poco.

Comentarios

[...] esto es todo lo que hicimos el sexto día en Lisboa, si queréis más información podéis acudir a Pedro. Tags [...]

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Estuve en el Ocenario hace una semana. Es bonito y vale la pena visitarlo, pero es incomparable con el Ocenográfico de Valencia, que es el triple de grande en todos los aspectos. Si vas a Lisboa es visita obligada, pero si quieres ver un ocenográfico espectacular ves primero (o después) a Valencia.

Leer el mundo blog, bastante bueno

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