Siete días en Lisboa, día cinco: Monasterio de los Jerónimos, Torre de Belem, pasteles de Belem y cine

El quinto día estaba planificado para una de las zonas imprescindibles de Lisboa: Belem.

Es una zona que está un tanto apartada del centro, y requiere transporte para llegar. En nuestro caso, ya estábamos enamorados de los tranvías y el número 15 te lleva de Cais do Sodré hasta Belem y el Monasterio. Antes de contaros cosas sobre Belem, voy a hacer un pequeño apunte sobre la estación de Cais do Sodré, ya habíamos estado al cruzar el Tajo en el Transtejo, ya que esta estación es un intercambiador de trenes, ferry y también la línea verde de metro. Casi todas las estaciones del metro de Lisboa tienen algún motivo plasmado en sus paredes, la de Cais do Sodré es muy curiosa ya que tiene una representación del conejo de Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll, a cargo del pintor surrealista portugués Antonio Dacosta. Debajo de los conejos, que están pintados sobre baldosa (hay muchísimos motivos en toda la ciudad utilizando este material, incluso en el cementerio), está escrita la frase "Estoy atrasad" , sin la última o. El sentido de la frase y el conejo indica al viajero la dirección en la que debe ir.

 

Para llegar a Belem tomamos el tranvía número 15 desde Cais do Sodré, aunque hay también varios autobuses que llegan a la zona, pero lamentablemente, el metro no. Nuestra intención era visitar el Monasterio de los Jerónimos, la Torre de Belem y acercarnos al monumento a los descubridores, además de degustar los famosísimos pasteles de Belem.

El Monasterio dos Jerónimos (Mosteiro dos Jerónimos) tiene dos partes, la capilla, que es de libre acceso, exceptuando en los momentos en los que hay oficios religiosos (nosotros pudimos verla, pero justo después había una boda), y el claustro, cuya entrada cuesta 6€, pero, como casi todos los monumentos que están cercanos en Lisboa, hay una entrada combinada del Monasterio + la Torre de Belem, por 8€, solamente por evitar la cola en la Torre, merece la pena. El Monasterio data del s. XVI y en su capilla podemos encontrar la tumba de Vasco de Gama

El claustro es una estructura de dos pisos con una plaza central donde habitaba una comunidad religiosa hasta el s. XIX cuando el estado recuperó el edificio para transformarlo en un colegio. En el primerpiso podremos encontrar la tumba del escritor Fernando Pessoa y en el segundo, se puede acceder por la parte de arriba a la capilla y además de a una exposición temporal (lleva allí desde 2001) que compara la historia del monasterio, la de Portugal y la del mundo en una línea de tiempo. En su web tienen una representación de la misma.

Al salir del Monasterio ya era media mañana y la cola para acceder era ya considerable. Nos dirigimos a la siguiente parada, la Torre de Belem, en la que nos ahorramos otra larguísima cola para acceder, gracias a que teníamos la entrada conjunta que compramos en el Monasterio. La entrada suelta a la torre cuesta 4€. Desde el piso de arriba de la torre tienes unas estupendas vistas y la construcción es muy curiosa, además en la planta baja, puedes visitar, agachándote mucho, las antiguas mazmorras y almacenes (no esperéis encontraros esqueletos encadenados y tal que ya lo limpiaron). Para visitar el monasterio y la torre en el mismo día, lo ideal es madrugar para estar allí antes que abran (10 de la mañana) y tener en cuenta que, en temporada alta, al primero que accedáis estaráis tranquilos, pero en el segundo habrá mucha gente. Nosotros fuimos primero al monasterio y sufrimos la aglomeración en la torre. Lo recomendable, según nuestra experiencia, es hacerlo al revés, ya que la Torre de Belem, con aglomeraciones, es un lugar muy asfixiante, ya que tiene unas escaleras minúsculas de caracol para subir arriba del todo y daba mucha claustrofobia, porque había cola en la propia escalera. Un 0 para la organización que gestiona la torre.

Cuando planifiquéis la visita a Belem, tened en cuenta que tanto el Monasterio de los Jerónimos, como la Torre de Belem, cierran los lunes, (2ªs feiras, en portugués). También nos acercamos por el monumento a los descubridores, pero no llegamos a entrar porque la exposición que anunciaban dentro, no era muy atractiva, algo así como "Lisboa virtual". Esta edificación representa y homenajea a los más importantes marinos de Portugal, y bajo éste, en la plaza que lo rodea, hay una enorme rosa de los vientos que solamente se ve con claridad desde lo alto del monumento. 

Otra visita imprescindible en Lisboa, es la pastelería de Belem, donde hacen unos deliciosos pasteles de crema que no podéis perderos. La pastelería lleva abierta desde 1837 y los días de ajetreo, las bandejas de pasteles no dejan de salir una tras otra. El precio de un pastel son 0.90€, y la receta original es un secreto de máximo nivel, que solo conocen los maestros pasteleros del establecimiento. En casi todas las pastelerias de barrio de Lisboa tienen estos pasteles, desconozco si la receta no es tan secreta, o si la misma pastelería los distribuye por toda la zona. Junto con el pastel o pasteles, que se toman calientes te servirán azucar glas y canela, para comerlos de forma tradicional, primero se pone un poco de azucar y luego un poquito de canela.

Para finalizar el ajetreado día, decidimos cenar en un japonés que había cerca del hotel e ir al cine. Debo decir que en Portugal, el cine y la televisión tienen la estupenda costumbre de emitir las películas y series extranjeras en versión original con subtítulos en portugués. Creo que es una de las razones para que los portugueses en general hablen tan bien el inglés. El restaurante japonés era un kaiten-shushi, un buffet libre giratorio de sushi y algún extra, con platos de diferentes decoraciones, cada uno de los cuales tenía un precio, y según la montañita de cada mesa, pagas más o menos. La calidad era excelente, ya que los cocineros estan delante de las mesas cocinando y la cinta que transporta los platos, está protegida. El restaurante se llama Aya y está el centro comercial Twin Towers, en la Rua Campolide 351. Tras la cena fuimos a ver El caballero negro (O Cavaleiro das Trevas), que nos encantó y, una vez acostumbrados a la versión original, no nos costó demasiado seguir los subtitulos. Esta película merece la pena verla en versión original, los subtítulos podéis elegirlos vosotros, no hace falta que sean en portugués...

Comentarios

[...] queréis más información sobre este día, podéis visitar a Pedro. Tags [...]

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NO ME ODIEIS POR LA PREGUNTITA. EN UNA DE LAS FOTOS VEO UN COCHE DE CABALLOS PASAR DELANTE DE LA PASTELERÌA . ¿ SABEIS SI SON CAROS LOS TRAYECTOS EN ELLOS Y/O SI SE TOMAN EN CUALQUIER PARTE DE LA CIUDAD ?. ( LA PREGUNTA ES DE NOTA VERDAD ?. GRACIAS : SUBASTAMOS@YAHOO.COM

La verdad es que tan solo los vimos por esa zona, cercana al Tajo, y por la zona del monasterio de los jerónimos, del precio ni idea, pero seguro que es caro, al menos en Barcelona es carísimo!
Gracias a tí por pasarte a comentar :)

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