El último día en París nos lo quisimos tomar con mucha calma, además de que el avión nos llevaba de vuekta a Barcelona a media tarde, el cansancio del viajero es algo que se debe tener muy en cuenta en la planificación inicial de los viajes, aún más si la visita es a una ciudad como París, en la que en cada rincón hay algo interesante que ver. Para nuestro último día reservamos un par de visitas muy suaves que consistieron en un paseo por el canal de Saint Martin.
Canal de Saint Martin
El Canal de Saint Martin fue mandado construir en el s. XIX por Napoleón para resolver los problemas de abastecimiento de agua potable de la ciudad, y durante más de 150 años se utilizó para este fin y para el transporte de mercancías, ya que es un canal navegable. Hoy en día es un reclamo turístico y apenas se utiliza para los fines para los que fue diseñado. Es un buen lugar para dar un largo paseo junto al agua. Los casi tres kilómetros que se encuentran actualmente al aire libre van desde la Plaza de la batalla de Stalingrado a las cercanias de la Plaza de la República , el resto es subterráneo y llega hasta la Plaza de la Bastilla, es habitual encontrar pintores, dibujantes, gente patinando, en bici, paseando o simplemente tumbada al sol disfrutando del día tanto en los laterales del canal descubierto como en la zona cubierta, que tiene un parque por encima. En la película Amelie, la protagonista disfruta haciendo rebotar cantos rodados en este canal cuando se satura, para relajarse.










