Viaje a Lisboa y Sintra, cementerio dos prazeres, monasterio de los jeronimos, torre de belem

Siete días en Lisboa, día siete: Parque Eduardo VII y Tranvia número 28

El último día en Lisboa fue mucho más tranquilo que el resto, tan sólo nos quedaban dos cosas por hacer de las que teniamos previstas, visitar el parque Eduardo VII y hacer el recorrido en el Tranvia 28, que hace practicamente un tour turístico por toda la zona histórica de Lisboa, desde Martim Moniz hasta el Cementerio de los Prazeres. El parque Eduardo VII es el mayor parque de Lisboa, está situado justo por encima de la plaza Marqués de Pombal (Metro línea amarilla y azul) y tiene numerosas zonas con lagos, zonas de juego para niños e incluso un centro deportivo dedicado al atleta portugués Carlos Lopez.

Siete días en Lisboa, día seis: Parque de las naciones, Oceanario y Jardín botánico

La mañana del sexto día estaba dedicada al parque de las naciones y el Oceanario, zona a la que se puede llegar en metro, a través de la línea roja, en su última parada: Oriente. En Oriente hay una estación bastante grande desde la que salen y llegan autobuses desde Portugal, España y otras zonas de Europa. Si estáis planteándoos llegar a Lisboa en autobús, ¡yo no os lo recomendaría! (al menos desde Barcelona). Al lado de esta estación hay un centro comercial enorme llamado Vasco da Gama, en Lisboa, los centros comerciales no son nada distintos de los que hay en España, incluso podría decir que hay casi exactamente las mismas cadenas de tiendas y restaurantes.

El Oceanario de Lisboa es un sitio bastante espectacular, ya que está sumergido dentro del rio Tajo y se accede por un puente en el que ya te van ambientando con sonidos marinos y demás, la entrada cuesta 11 € para adultos, y entre 5€ y 6€ para niños y mayores de 65 años. Consiste en un tanque central que es visible durante todo el recorrido, y en el que hay todo tipo de fauna marina, impresiona ver a los tiburones, rayas y demás a tan poca distancia, pero lo que más impresiona es el pez mas feo y grande que yo he visto, el pez luna, también llamado Mola mola...

Hay una zona fría donde podemos encontrar muchas clases de pingüinos, cabe decir que no está permitido tocar ni alimentar ninguno de los animales, pero si aún así no os podéis resistir ya que están muy cerca y es posible alcanzarlos, ¡os aviso que muerden! alguno de los visitantes se llevó un buen picotazo por meter la zarpa donde no debía. Además, hay una zona de bosque húmedo, muy similar al que hay en el Cosmocaixa de Barcelona.

Siete días en Lisboa, día cinco: Monasterio de los Jerónimos, Torre de Belem, pasteles de Belem y cine

El quinto día estaba planificado para una de las zonas imprescindibles de Lisboa: Belem.

Es una zona que está un tanto apartada del centro, y requiere transporte para llegar. En nuestro caso, ya estábamos enamorados de los tranvías y el número 15 te lleva de Cais do Sodré hasta Belem y el Monasterio. Antes de contaros cosas sobre Belem, voy a hacer un pequeño apunte sobre la estación de Cais do Sodré, ya habíamos estado al cruzar el Tajo en el Transtejo, ya que esta estación es un intercambiador de trenes, ferry y también la línea verde de metro. Casi todas las estaciones del metro de Lisboa tienen algún motivo plasmado en sus paredes, la de Cais do Sodré es muy curiosa ya que tiene una representación del conejo de Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll, a cargo del pintor surrealista portugués Antonio Dacosta. Debajo de los conejos, que están pintados sobre baldosa (hay muchísimos motivos en toda la ciudad utilizando este material, incluso en el cementerio), está escrita la frase "Estoy atrasad" , sin la última o. El sentido de la frase y el conejo indica al viajero la dirección en la que debe ir.

 

Para llegar a Belem tomamos el tranvía número 15 desde Cais do Sodré, aunque hay también varios autobuses que llegan a la zona, pero lamentablemente, el metro no. Nuestra intención era visitar el Monasterio de los Jerónimos, la Torre de Belem y acercarnos al monumento a los descubridores, además de degustar los famosísimos pasteles de Belem.

Siete días en Lisboa, día cuatro: Castillo de San Jorge, Casa do Alentejo y Benfica

El cuarto comenzó en el barrio de Alfama de Lisboa, fuimos a uno de las visitas imprescindibles de la ciudad: el Castillo de San Jorge (Castelo de São Jorge). El castillo preside la zona más antigüa de Lisboa y puede alcanzarse a pie, en el tranvía número 28, que recorre todo el barrio antigüo, o en el autobús 37, que deja a las puertas. Al ser uno de los lugares más turísticos, conviene ir pronto para evitar las colas, sobre todo a la hora de tomar el transporte para subir y comprar la entrada, que cuesta 5€, pero hacen descuento con carnet de estudiante (los carnets universitarios de España también sirven).

Aquí podéis ver la tabla de precios y descuentos, que, como es habitual, para los residentes en Lisboa es gratuita, por lo que es habitual que muchos lisboetas acudan al castillo con sus familias los fines de semana, para dar un agradable paseo. Se puede pasear por los recovecos del castillo, disfrutando de las estupendas vistas de la ciudad, y acceder a través de un puente al interior, donde se puede subir a las almenas y recorrer el interior del Castelejo. También se puede subir a la Torre de Ulises, que ofrece una vista de Lisboa, según marca el folleto, en 360º, pero cuando nosotros fuimos, no estaba abierta.

El castillo está mejor conservado que el Caselo dos Mouros, en Sintra y no tiene zonas peligrosas. A la salida hay varias artesanas que ofrecen grabados en carboncillo o joyas hechas por ellas mismas muy interesantes. La tienda del Castelo no merece la pena.

 

Siete días en Lisboa, día tres: Sintra y Cascais

Una de las visitas obligatorias al ir a Lisboa es el cercano pueblo de Sintra, antigüa residencia de la famila real portuguesa (Portugal es una república desde 1910), y patrimonio de la humanidad, según la UNESCO, desde 1995.

Siete días en Lisboa, día dos: jardim zoologico, cementerio dos prazeres y estrela

Una de las ventajas de la situación del hotel que escogimos (detalles en el día uno), es que está a dos pasos del Jardim Zoológico de Lisboa, una de las paradas marcadas como obligatorias en nuestro itinerario inicial. Si no estás alojado cerca, lo recomendable es coger el metro, línea azul y pararte en la parada Jardim Zoologico que está pegadita, claro. También puedes ir en alguno de los buses, o incluso en tren, si llegas de fuera de Lisboa, la estación Sete Ríos está junto al metro. Nos levantamos prontito para ir al zoo sin demasiadas colas, pero a las 10.15 ya habia bastante gente esperando, conviene llegar lo antes posible (abren a las 10), ya que una de las cosas que más merece la pena, el espectaculo con los delfines, golfinhos en portugués, empieza a las 11. Aunque realmente, a mi me gustaron más los leones marinos adiestrados que tienen como teloneros, son muy simpáticos e incluso los hacen pasar entre el público para que puedas tocarlos. El zoo cuesta 15€ por persona, pero en los hoteles podréis encontrar algunos cupones de descuento, eso sí, para periodos no estivales. Con la Lisboa Card hacen un 15% de descuento.

Siete días en Lisboa, día uno: el hotel, toma de contacto y almada

Salimos de Barcelona bien por la mañana y llegamos a las 11 al hotel, hay que recordar que Portugal tiene una hora menos, por lo que salimos a las 9.15 hora española y aterrizamos a las 10.00 hora portuguesa, tiempo total de vuelo: 1 hora y 45 minutos desde Barcelona, sin incidentes, tan solo un retraso inicial. En el aeropuerto de Lisboa es recomendable adquirir una tarjeta llamada 7 colinas, en la estafeta de Correos (Correios es de color rojo en portugal, ¡ojo!), cuesta 50 centimos el cartón y 3.70€ cada día que recargues, te sirve tanto para metro, como bus y tranvía. Si te vas a mover por Lisboa, es imprescindible, y sale a cuenta adquirir el día completo, ya que, por ejemplo un solo viaje de ida en un tranvía cuesta 1.40€ si lo compras en el mismo tranvía.

El metro de Lisboa es bastante moderno y las tarjetas se validan de forma magnética, pero son un tanto delicadas, así que tened paciencia, aunque en todas las estaciones suele haber alguien que te puede ayudar, a nosotros nos tuvieron que cambiar la tarjeta porque se había estropeado, así que es importante guardar los recibos de compra de viajes. Es muy conveniente hacerse con un mapa de transportes, además del callejero, nosotros los cogimos en la oficina de turismo del propio aeropuerto, son gratuitos, pero quizás merezca la pena comprar un callejero completo en el que vengan todas las calles con un índice, porque si vas a Lisboa, debes asumir que te vas a perder en alguno o muchos momentos. ¡Ojo! si vas desde Barcelona, ¡el metro viene desde la derecha! ;) La tarjeta Lisboa Viva es equivalente a la 7 colinas, es de color verde y también recargable. Existe un pase para transportes y descuentos en casi todos los monumentos turísticos del área de Lisboa, incluyendo Sintra, la Lisboa Card, que te ofrece descuentos para casi todo y cubre practicamente todo el transporte que vayas a tomar dentro de Lisboa (el viaje a Sintra no lo cubre), viene a costar unos 15€ por día. Yo solo la recomendaría para visitar Lisboa en plan Kamikaze, es decir, todo en 2 o 3 días, si lo extiendes más, ya no sale a cuenta. 

De vacaciones en Lisboa

Durante unos días echo el cierre por vacaciones, Lorena y yo nos vamos una semanita a Lisboa. Es un viaje un poco especial porque es la primera vez que vamos juntos al extranjero, Asturias, aunque parezca otro planeta, no cuenta :-).