Ya cansa, cada vez que aparece algo llamativo en internet, como el fantasma que salía de detrás de unos trabajadores japoneses en un ascensor, al poco tiempo se descubre que es publicidad viral. (ver el caso de la abuela fantasma)
O el tremendo caso del pueblo en el que nunca pasa nada, que ha llegado a salir hasta en las noticias a nivel nacional, como noticia, no como espacio publicitario. Carlos cuenta el caso en detalle.

Pero la viralidad está traspasando la barrera de Internet, hace poco que las calles de Barcelona se vieron inundadas por carteles sobre Ates, un perro perdido, lo cierto es que los carteles eran muy grandes en comparación con los que se ven habitualmente. Pero no es la primera vez que un dueño de un animal le tiene tanto cariño a su mascota que realiza un tremendo esfuerzo para encontrarla, como en el reciente caso de peludo.

Y cada vez es menos original y menos sorprendente este tipo de publicidad, por lo que entiendo que los publicistas tienen que acercarse más y más al límite de lo razonable para sorprender al público con sus ganchos. Y no está lejos el momento en el que sea contraproducente, el caso de Ates se acerca ya al mal gusto, porque claro, el supuesto perro perdido era parte de una campaña viral para promocionar un centro comercial...

Llegará un momento en el que miremos con recelo las noticias pensando en que, en cualquier momento aparecerá un señor disfrazado con la marca de refresco de moda, o cualquier otra artimaña de publicidad deshonesta que utilice una falsa catástrofe natural como publicidad para su seguro de vida... Cuando veo las noticias (cada vez las veo menos), yo ya empiezo a desconfiar... ¿y vosotros?

Y es que, últimamente, cada noticia sorprendente resulta ser un maldito anuncio viral.

Actualizo, lo de mobuzz también era un maldito viral. Esto empieza a parecerse a Pedro y el lobo...