(foto de Ibán)
El hecho que el cajero automático se trague tu tarjeta no parece un hecho llamativo, pides otra a tu banco y ya está, nada grave, estás unos días sin ella y listo.
Pero si esto te pasa justo en el aeropuerto, o cuando tu tren sale en 20 minutos y vas a estar una semana fuera, la tontería se convierte en algo grave. Esta situación nos ha ocurrido a Lorena y a mí en la estación de Sants con un cajero de la red 4B, en concreto del Banco Santander.
Y es que la red de cajeros 4B, no solo los del Santander, está hecha polvo, casi todos los cajeros son ya muy antigüos y dan muchos fallos, opino que un banco tan importante y con tanto orgullo corporativo y campañas de acercamiento personal al cliente no debería permitir que cosas como esta pasaran. A nosotros nos ha causado un problema grave, contra el que apenas puedes hacer nada, ya que el teléfono de atención al cliente que te proporcionan en el propio cajero es totalmente inútil, un teléfono que en ocasiones es de pago, la operadora solamente te dice que llames a tu banco y les pidas una tarjeta nueva. No se responsabilizan en absoluto del perjuicio que te pueden causar, más aún en cajeros situados en lugares de tránsito, como son aeropuertos y estaciones de tren o autobús.
Finalmente tuvimos que resolverlo con el banco de la propia tarjeta, que tarda varios días en generar una. Otra cosa inexplicable, ¿cómo es que en un videoclub te generan la tarjeta de socio al momento, pero un banco no tiene un procedimiento de emergencia para este tipo de asuntos? Ya no digo que lo hagan así de forma generalizada, pero tardar una semana en hacerte una tarjeta de plástico réplica de una que ya tenías es mucho tiempo, para casos urgentes no creo que sea tanto pedir que tengan un proceso mucho más ágil.
Después de que pasara esto, me acerqué a una de las personas de atención al cliente de la estación de Sants y le comenté el problema para que a nadie más le fastidiara el viaje el cajero en cuestión, pero desconozco si ellos han hecho algo al respecto, lo que sí se es que el Banco Santander no se ha preocupado para nada del asunto.
De esta experiencia hemos aprendido dos cosas: Jamás confiar en un cajero automático viejo, aún menos cuando sea del Santander, y no sacar dinero el mismo día que viajas, menos aún en la propia estación.





